Experimentarium.

Crónica desde el Salone.

Bajo el nombre de Experimentarium, Sancal recibió a sus visitantes en el Salone del Mobile con una declaración firme contra el aplanamiento cultural. ¿El objetivo?  Fomentar la creatividad a través de la experimentación guiados por los valores del método científico para avanzar más allá de la uniformidad de las tendencias.

Los algoritmos, con su aparente amabilidad, deciden que lo mejor es aquello que ya sabemos que funciona, lo previsible, lo que no incomoda demasiado. Sin embargo, cuando todo se enfoca en gustar, las creaciones empiezan a parecerse sospechosamente pues siempre es más fácil comprender lo que ya nos suena, mientras que lo disruptivo y verdaderamente creativo nos desconcierta y es difícil de asimilar.

Por ello conviene recordar que ningún avance humano, ni científico ni cultural, ha nacido de la comodidad. Todo progreso empieza con alguien haciendo algo que nadie había intentado previamente.

Bajo este concepto, el equipo de Esther y Elena Castaño-López construyó para el Salone del Mobile una escenografía que recreaba un templo para la experimentación: Experimentarium.

La experiencia comenzaba con una fachada de columnas naranjas que funcionaba como un filtro psicológico: fuera se quedaba el ruido, lo uniforme; dentro empezaba el ensayo. La primera zona recibía al visitante con la neutralidad técnica de un laboratorio gracias al tipo de luz empleada.

En este entorno cada pieza apelaba a una acción.

Mimoso de Note (design studio) nos lanzaba un imperativo: STOP. En un mundo que secuestra nuestro tiempo, parar se convierte en un acto de subversión. La creación necesita ese aburrimiento para digerir la complejidad, y recuperar el silencio.

Twins de Júlia Esqué nos invitaba a jugar: PLAY. Un ejercicio de limpieza mental pues elimina filtros y recupera la capacidad de asombro para imaginar sin miedo.

Como respuesta a la perfección fría de las superficies digitales, Palma de Marc Morro apelaba a lo artesano, CRAFT como celebración de lo auténtico, reivindicando la honestidad de la materia y su construcción.

Para reforzar la narrativa, el propio equipo de Sancal se paseaba con batas blancas de investigador, recordándonos que el diseño (que es algo muy serio) no tiene por qué ser aburrido, y que el rigor científico no es incompatible con un toque de ironía.

Entre escena y escena, se encontraban pequeños dispositivos que exigían la presencia física: alambiques que destilaban ideas y humo, un Theremin para hacer música con un gesto, una máquina de rayos que convertía la curiosidad en energía visible o una misteriosa caja que, al activarla, tenía una función muy clara: autoapagarse. Una propuesta muy seria que obligaba a soltar el móvil y usar las manos.

Y hablando de manos: el momento más surrealista llegaba en el bar. Nada de la típica barra de diseño impecable. Aquí la estrella era una pequeña ventanita por la que solo aparecían las manos de los camareros, sirviendo unos misteriosos “refrigerios terapéuticos”. No sabíamos quién estaba al otro lado, pero la puesta en escena tenía algo entre laboratorio secreto y película de Wes Anderson.

Al fondo, tras atravesar esta zona racional, llegaba el gran giro de guion: la sala naranja.

Si el laboratorio era la razón, este espacio era pura emoción. Un volumen monocromático e inmersivo donde el naranja lo devoraba todo: paredes, techo y suelo. Aquí todo era más teatral, más simbólico. Un santuario para la inspiración donde la percepción se alteraba y los diseños de Júlia Esqué y Marc Morro se elevaban a la categoría de arte. Ver los eslabones de Link fundirse con ese fondo vibrante era, sencillamente, hipnótico.

El broche final lo puso Experimental Movement: la performance de Sandra Egido e Iván Sier. Ver a ambos bailarines investigar nuevas formas de habitar el mobiliario, retorciéndose, saltando y fluyendo entre las piezas, fue el recordatorio definitivo de que el diseño en Sancal está vivo y que los muebles son para vivir, tocar, interactuar.

Experimentarium fue el antídoto perfecto. Porque en un mundo que insiste en decirnos cómo debemos gustar, experimentar sigue siendo una forma de resistencia.

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Créditos

Diseño gráfico por Estudio Sancal.
Diseño y desarrollo web por Sixtudio.
Graphic design por Estudio Sancal.
Web design and development bÿ Sixtudio.

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