El arte de cultivar la imaginación.
Mayo estalla en un despliegue de vida y color. La primavera alcanza su punto álgido y la naturaleza se vuelve exuberante, casi desbordante. Bajo la mirada de Federico Sáez Anchorena, la escena se transforma en un jardín donde lo orgánico y lo inesperado conviven con naturalidad: frutas, flores y hojas crecen sin medida.
En este paisaje fértil aparece Suricata, el pupitre diseñado por Inma Bermúdez Studio. Como una estructura que emerge del propio jardín, su arquitectura esencial se convierte en soporte de esta naturaleza fantástica. Y es que, en mayo, todo crece y se transforma, incluso aquello que parecía tener una única función.
Suricata trasciende su uso tradicional para adaptarse con naturalidad a distintos contextos. Su diseño, basado en formas geométricas simples, despliega una sorprendente expresividad que conecta con el dinamismo del pequeño animal que le da nombre. Robusta, estable y ligera, la pieza invita a nuevas formas de uso, desde espacios educativos hasta entornos de trabajo o proyectos de hostelería.
En este jardín imaginado, Suricata actúa como lienzo y soporte de una composición en constante cambio. Sus acabados, que respetan la veta natural de la madera, incorporan una gama de tintes que aportan color sin ocultar su esencia, como si la pieza absorbiera la vitalidad de su entorno.
En mayo, el diseño se deja contagiar por la energía de la naturaleza. Crece, se adapta y se multiplica, dando lugar a escenarios donde la función se expande y la creatividad encuentra su espacio.
“La exuberancia de la primavera irrumpe en un estallido de vida y color. Mayo nos sumerge en un jardín donde lo orgánico y lo inusual se entrelazan. Una naturaleza fantástica toma el protagonismo, transformando los espacios. Diseños versátiles y vibrantes, se convierte en el lienzo y soporte de esta abundante sinfonía floral y frutal. Una oda a la creatividad libre, donde cada detalle celebra la llegada del buen tiempo.” Federico Sáez Anchorena.






