El arte de encontrar el equilibrio.
Septiembre llega con el segundo equinoccio del año, ese breve instante en el que el día y la noche comparten casi la misma duración. Federico Sáez Anchorena traduce este fenómeno astronómico en una ilustración que evoca el delicado tránsito entre la luz del verano y la serenidad del otoño.
Entre un reloj de arena y antiguos instrumentos de navegación aparece Duo, el programa modular de asientos diseñado por Rafa García. Sus líneas depuradas y sus formas suaves parecen responder al mismo principio que gobierna el equinoccio: el equilibrio. Una serenidad formal que, unida a la versatilidad de su sistema modular, le permite adaptarse a distintas escalas y maneras de habitar.
Concebido para evolucionar junto a los espacios, Duo permite crear composiciones compactas e íntimas o amplias y generosas, según las necesidades de cada proyecto. Mini responde a espacios más contenidos y cotidianos, mientras que Maxi amplía sus proporciones para crear configuraciones de mayor presencia en espacios amplios o colectivos. Dos interpretaciones de una misma idea que mantienen intacta la identidad de la colección.
Mientras el verano se despide y el otoño comienza a marcar un nuevo ritmo, Duo acompaña esta transición invitando a redescubrir los interiores. Como el propio equinoccio, el diseño encuentra su equilibrio en la capacidad de evolucionar sin perder su esencia.
Equinoccio de Otoño.
«Un punto de equilibrio marca la llegada del otoño. Septiembre es el umbral que separa la luz intensa del verano de la calma reflexiva. Elementos que miden el tiempo se disponen en un espacio sereno. Una invitación a la reorganización del hogar y de la mente, manteniendo la promesa de calidez para los meses venideros.» Federico Sáez Anchorena



